1. ESPECIES FORMADORAS DE CÉSPED
Los céspedes están compuestos por plantas pertenecientes a especies y variedades muy diferentes según las características climáticas y del suelo de las distintas regiones. Las gramíneas (= Poaceae) constituyen la familia que proporciona la totalidad de las especies vegetales empleadas en la formación de céspedes. De las 10.000 especies que constituyen esta familia, sólo 20 se emplean para este fin. Las cualidades más importantes que necesitan esas especies son que deben tolerar el corte riguroso, el pisoteo, la sequedad y el frío. Deberán ser resistentes a las enfermedades y ser de porte bajo por naturaleza, tener un sistema radicular fuerte que evite el arrancamiento y que formen una densa y continua cubierta vegetal en un corto espacio de tiempo. Para conseguir un césped con la cualidades antes reseñadas, son muchos los factores a tener en cuenta: tipo de suelo, drenaje, elección de especies y variedades, riego, medidas especiales de mantenimiento (corte, aireación, escarificado, etc.), abonado, etc.
Las especies cespitosas se clasifican según su adaptación climática en:
• Especies de clima subtropical y mediterráneo seco.
• Especies de clima templado.
1.1. ESPECIES DE CLIMA TEMPLADO
A) El ballico o Ray-grass inglés (Lolium perenne L.)
Es una especie de hoja ancha, porte suelto y cespitoso, y una de las más empleadas en las mezclas de semillas para césped utilitario. Destaca por su rápida germinación e instalación y una alta resistencia al pisoteo. Crece en todo tipo de suelos, mejor en terrenos húmedos y fértiles, pero tolera los suelos pesados. Sus hojas son lisas, verdes o verde oscuras. En la base del limbo tienen unas aurículas características. Su sistema radicular es fibroso, no supera los 20-25 cm de profundidad. Reproducción por ahijamiento. La semilla es de pequeño tamaño y un gramo contiene unas 700 semillas. La germinación se completa en 5-7 días. No debe cortarse a menos de 18-25 mm, pues de lo contrario se deteriora.
B) Agrostis stolonifera
Se encuentra en varios tipos de césped; es uno de los constituyentes del césped de Cumberland. Es una especie con hábito de crecimiento rastrero. Presenta estolones que cubren toda la superficie encespada. Crece en suelos fértiles y no ácidos, pudiéndose emplear para suelos calcáreos. Sus hojas son cortas y puntiagudas; haz liso.
El césped formado es exigente en fertilización y riego. Para que adquiera calidad se debe cortar entre los 5 y 6 mm. Cortándola periódicamente forma una mata compacta, pero enraíza superficialmente, lo que significa que resiste mal la sequía y el desgaste. Semilla muy pequeña, un gramo contiene entre 15.000 y 19.000 semillas.
C) Agróstide común (Agrostis tenuis)
Es una especie enana de cortos rizomas. Hojas cortas, estrechándose hacia el ápice; nerviaciones finas. Son las hierbas que mejor toleran un corte riguroso y se les encuentra en casi todas las mezclas de césped fino. Se adapta a la mayoría de las condiciones, incluyendo los suelos ácidos y con tendencia a la sequedad. Tolera un corte de 5 mm.
D) Festuca alta (Festuca arundinacea)
Semilla grande; planta de gran talla (hasta un metro); césped bastante grosero; muy rústica; resistente a la salinidad y de buena capacidad de adaptación a zonas áridas, excepto a la altitud; enraizamiento muy denso. Proporciona una césped poco denso pero muy resistente. Tiene una velocidad de germinación de 6 a 7 días. Un gramo contiene entre 400-450 semillas.
E) Poa de los prados (Poa pratensis)
Es la mejor poa para césped. Es un componente frecuente de las mezclas de semillas para césped utilitario, especialmente indicado en suelos ligeros y lugares sombreados. Es una gramínea rastrera que produce rizomas delgados. Sus hojas son lisas, verdes o verde grisáceas, con vainas foliares lisas.
Tarda bastante en consolidarse, pero cuando lo hace se extiende rápidamente y forma un césped resistente al desgaste y a la sequía. No soporta los cortes intensos y frecuentes. Se adapta a condiciones climatológicas variadas y se suele considerar imprescindible en campos de golf.
F) La cañuela roja (Festuca rubra commutata)
Esta especie de base en la formación de céspedes ornamentales, presenta un follaje rígido y fino, por lo que aporta calidad decorativa. No produce rizomas. Tolera los cortes profundos si bien los ápices tienden a decolorarse después de los cortes. Buena resistencia a la sequía. Crece en todos los suelos excepto en los arcillosos densos.
G) Festuca roja (Festuca rubra rubra)
Es una hierba resistente al desgaste, con rizomas rastreros, que tolera las condiciones húmedas, la sequedad y el frío. Sin embargo es menos tolerante a los cortes que la variedad commutata.
Bibliografía
1.2. ESPECIES PARA CLIMAS SUBTROPICALES Y MEDITERRÁNEOS
Todas estas especies cespitosas se caracterizan por soportar extraordinariamente las condiciones de aridez, llegando a tolerar la salinidad, lo que las hace idóneas para utilizarlas en las zonas costeras de la cuenca del Mediterráneo, Baleares y Canarias.
A) Pasto de las Bermudas (Cynodon dactylon)
Se reproduce vegetativamente por medio de estolones. Su sistema radicular es profundo y potente. Especie extremadamente rústica y agresiva, siendo capaz de colonizar cualquier tipo de suelo. Su mayor problema es que entra en letargo invernal cuando descienden las temperaturas y el rebrote no se produce hasta la primavera siguiente. Es resistente a la sequía pero no soporta bien las heladas, prefiere el calor excesivo. Prospera en terrenos pobres y arenosos.
B) Hierba Bahía (Paspalum notatum)
Especie rizomatosa de textura grosera. Se adapta especialmente a climas cálidos y húmedos. Soporta todo tipo de suelos. Sus necesidades de riego y fertilización son muy bajas.
D) Kikuyu (Pennisetum clandestinum)
Se reproduce vegetativamente por medio de rizomas y estolones. Especie muy agresiva. Forma un césped denso y tupido. Puede cultivarse en el archipiélago balear y canario, así como en toda la costa mediterránea.
E) Zoysia japónica
Césped de zonas templadas que se instala con lentitud, pero cuando lo hace mediante estolones es de forma definitiva. Compite con las malas hierbas al colonizar completamente el terreno.
2. MEZCLAS DE SEMILLAS PARA CÉSPEDES.
Es importante adquirir semillas certificadas de buena calidad que aseguren la formación de una cubierta vegetal uniforme y libre de malas hierbas. Es común el empleo de mezclas perfectas de semillas que se ajusten a la finalidad deseada (césped suntuario y césped utilitario). La mezcla perfecta de semillas depende del tipo de césped a conseguir y de su situación en el jardín (al sol, a la sombra, en suelo arcilloso o en suelo arenoso).
Para céspedes suntuarios se utilizan mezclas de festucas y agrostis. Sin embargo las mezclas utilitarias son muy variables. Básicamente consisten en una mezcla de gramíneas de follaje fino y de follaje más grueso, compuesta por especies como Lolium perenne, Phleum pratense, Poa pratensis, Festuca rubra commutata y Agrostis tenuis.
Las mezclas más comunes para la formación de praderas son:
a) Césped ornamental de alta calidad o mezcla suntuaria. Se siembra a razón de 35 g por metro cuadrado. La altura de corte deberá ser de 6-9 mm, aunque tolerará 4,5 mm. Las especies empleadas son:
• 80% de cañuela roja.
• 20% de agróstide común.
b) Césped ornamental de uso general o mezcla utilitaria. Se siembra a razón de unos 25 g por metro cuadrado. La altura de corte deberá ser de 9-12 mm. Esta mezcla tiene cualidades ornamentales pero es más resistente al desgaste y puede utilizarse en áreas de juego. Está formada por:
• 30% de cañuela roja.
• 25% de cañuela roja variedad rubra.
• 10% de agróstide común.
• 35% de cañuela.
c) Césped de uso general. Se siembra a razón de unos 18 g por metro cuadrado. La altura de corte es de 18-25 mm. La mezcla resiste el desgaste y se emplea en zonas de mucho uso. Está compuesto por las siguientes especies:
• 20% de cañuela roja.
• 20% de cañuela roja variedad rubra.
• 10% de agróstide común.
• 20% de cañuela.
• 30% de ballico.
d) Mezcla para sombra. En las zonas de sombra se pondrán especies cobertoras que toleren la poca luz. Para ello la mezcla a seguir es:
• 20% de cañuela roja variedad rubra.
• 30% de Poa nemoralis.
• 50% de Poa trivialis.
3. INSTALACIÓN DEL CÉSPED
3.1. PREPARACIÓN DEL TERRENO
Antes de la siembra se aconseja realizar las siguientes labores preparatorias del terreno:
• Eliminación de piedras, tocones y raíces de árboles y malas hierbas preexistentes. Se suele realizar en primavera o a comienzos del verano.
• Nivelación del terreno. Se dará al terreno una ligera pendiente para facilitar el drenaje del suelo.
• Labores de drenaje del suelo. Se realizará en aquellas zonas en las que el terreno queda anegado. El drenaje se conseguirá cavando el terreno y añadiendo un perfil de arena gruesa en suelos pesados.
• Cavado del suelo. La cava consiste en remover el suelo con una horquilla o una laya hasta unos 20 cm de profundidad, o menos si el suelo es menos profundo. Según el tipo de suelo se añadirá arena o turba.
• Desmenuzado de los terrones. Su objetivo es proporcionar un lecho de siembra que permita un crecimiento uniforme del césped, libre de agujeros y de prominencias.
• Consolidación del suelo. Con ello se consigue una capa de suelo de cultivo de 3-5 cm.
• Barbecho. Su objetivo es acabar con las semillas latentes de las malas hierbas que podrían germinar y causar problemas en el futuro césped. El procedimiento tradicional consiste en dejar el terreno sin cultivar todo el verano, cavándolo y rastrillándolo cada mes. Se eliminarán las malas hierbas que vayan surgiendo.
3.2. SIEMBRA
En la siembra se deben seguir una serie de pasos para obtener una pradera de calidad:
• Abonado del suelo. Una semana antes de la siembra se aconseja abonar el suelo con un fertilizante que favorezca la germinación de las semillas.
• Época de siembra. La mejor época del año es a finales de verano, o comienzos de otoño, cuando el suelo aún está templado y el riesgo a que el agua escasee va disminuyendo. La capa superficial del suelo deberá estar seca, pero el resto húmedo.
• Siembra. La proporción media será de 30-40 g por metro cuadrado. Si la proporción es menor el césped se verá ralo y laxo, si es mayor habrá riesgo de abatimiento de las plantas.
• Protección de las semillas. Se aconseja rastrillar la zona cubriendo parcialmente las semillas para evitar la desecación de las mismas.
• Cuidado de las plántulas. Las plántulas aparecerán a los 7-21 días de la siembra. Se realizarán riegos suaves durante la germinación. Cuando la hierba tenga una altura de 5-8 cm, se eliminarán los restos de piedras y la hojarasca caída mediante un rastrillo de púas finas. Más tarde se dará un corte superficial y muy suave.
3.3. COLOCACIÓN DE CHAMPAS
La champa es un césped de alta calidad cultivado en origen hasta un estado completo de madurez, momento en el que es extraído formando rollos que son transportados y posteriormente transplantados en el terreno de destino.
La champa se extrae en placas rectangulares de 1 metro cuadrado de superficie con 15-20 cm de sustrato para facilitar su enrollado y garantizar el perfecto enraizamiento posterior en el terreno definitivo.
En el mercado se pueden encontrar tres tipos de champas:
• Champa Meadow (pradera). Es el más barato y el más frecuente. Forman un césped utilitario resistente.
• Champas Downland. Están formados casi exclusivamente por gramíneas de follaje fino y son mucho mejores que los Meadow, pero ambos son inferiores a los del tipo Parkland.
• Champas tipo Cumberland. También llamado champa marítimo, se obtiene de los pantanos salobres y está formado por Festuca rubra rubra y Agrostis stolonífera.
4. LABORES DE MANTENIMIENTO
4.1. CORTE
Es la labor más importante a realizar en un césped y con su ejecución se consigue un césped vigoroso de calidad superior, con un aspecto más uniforme. El corte influye sobre el desarrollo del sistema radicular, densidad de la cubierta vegetal, homogeneidad y ausencia de malas hierbas.
Se recomienda cortar con frecuencia, pero no demasiado frecuentemente. De esta forma se evita un desarrollo foliar excesivo, se disminuye la pérdida de fertilizantes y se reduce la amenaza de malas hierbas, lombrices y gramíneas gruesas. En la práctica del corte conviene alterar el sentido y la dirección del corte, para evitar el encamado de la hierba.
La altura de corte de los diferentes céspedes se sitúa entre 3 mm y 10 cm, según la especie y la finalidad para la que se han sembrado. Los cortes muy bajos pueden provocar la parada vegetativa de la planta y una reducción del sistema radicular. Los cortes muy bajos favorecen el desarrollo de enfermedades como sclerotinia.
La frecuencia de corte viene determinada por la velocidad de crecimiento del césped, que depende de la especie, el riego, la fertilización y los factores climáticos. Como orientación se recomienda cortar cuando la hierba tiene más de 1,5 cm de la altura recomendada. En verano se cortará dos veces por semana, cuando la hierba crece vigorosamente. En primavera y otoño se cortará una vez por semana.
Las cortadoras son la maquinaria empleada en el corte y pueden ser de dos tipos: rotativas o helicoidales.
4.2. ESCARIFICADO
El escarificado, poda vertical o verticut, es una operación superficial de mantenimiento que produce el corte y disgregación de las raíces superficiales, así como la aireación y mejora de la actividad biológica en la capa superficial del suelo, donde se encuentran los restos vegetales en descomposición. Los beneficios del escarificado son:
• Entresaca el fieltro o la acumulación en la base del césped de restos vegetales. Con ello se impide una compactación del suelo y facilita la circulación de aire y agua a través del perfil del suelo.
• Mejora de la permeabilidad del césped y el acceso de los abonos al sistema radicular de las plantas.
• Estimula el ahijamiento de las plantas y el rejuvenecimiento de la pradera.
Este tratamiento suele efectuarse a en primavera y en otoño, cuando la planta está en fase de crecimiento, evitando épocas de elevadas temperaturas o de excesiva humedad en el suelo. El escarificado se realiza con la ayuda de un escarificador o verticut, que está provisto de unas cuchillas o discos giratorias, situados sobre un eje horizontal. Para pequeñas superficies es común el empleo de un rastrillo o herramienta similar ejerciendo una gran presión hacia abajo.
4.3. AIREACIÓN
Las gramíneas son iguales que otras plantas, por lo tanto, necesitan: sol, alimento, agua y aire. En el césped el suelo se torna gradualmente más compacto tanto a causa del constante corte, como por el continuo tráfico.
Se unen las partículas del suelo eliminando el aire, y con él el oxígeno, con lo cual las raíces no respiran. Y si además contamos con un suelo pesado, se hace aún más impermeable al paso del agua y los encharcamientos pudren las raíces. Como resultado, cesa el crecimiento de la planta, aparecen manchas pardas irregulares y las enfermedades se instalan en el césped, perdiendo su buen aspecto.
La aireación consiste en perforar el suelo con unos pinchos huecos, los cuales extraen de la capa de enraizamiento un material que se desea eliminar, dejando el suelo agujereado o lleno de hendiduras para que el aire y el agua puedan penetrar en el mismo. La aireación del césped puede conseguirse de varias formas:
• Punzado del suelo. El apelmazamiento a causa del tránsito normal alcanza una profundidad de 6 a 7 cm, por lo que es conveniente punzarlo hasta una profundidad de 8 a 10 cm. Este trabajo puede hacerse con horquilla para ese propósito, o si el terreno es de grandes proporciones, con rodillo de púas adaptado a la máquina de cortar.
• Rastrillado. Otra forma de airear el césped es rastrillándolo, ayuda a que el aire y la luz lleguen a toda la planta, y elimina las plantas muertas. Este trabajo conviene ejecutarlo en primavera y otoño para que la vegetación muerta no produzca enfermedades especialmente los hongos. El rastrillado de otoño es el menos agresivo, ya que la gramínea se encuentra debilitada naturalmente, y se sentirá poco afectada por esta operación. De este modo en primavera sólo tendremos que hacer un rastrillado suave para quitar los residuos que quedaron sobre el césped. Si el césped se encuentra infectado con musgo, no efectuar esta tarea, porque contribuye a diseminar la plaga y será mayor el daño que el beneficio.
4.4. RESIEMBRAS Y RECEBOS
Se denomina resiembra a la operación destinada a sembrar de nuevo las zonas de la superficie que presentan una baja o nula densidad de césped. En otros casos, cuando se quiere cambiar el porcentaje de especies que forman la cubierta vegetal, tras un escarificado se realiza una siembra con la semilla de la nueva especie elegida.
Después de realizar la resiembra, la semilla se recubre con una capa fina de arena mezclada con una enmienda orgánica. A esta operación se le denomina recebo y permite obtener una mayor cantidad de agua retenida en la parte superficial de la capa de enraizamiento para ayudar a la germinación y nascencia de las semillas resembradas.
4.5. RULADO
Consiste en el paso de un rulo de tamaño y peso muy limitado (menor de 200 Kg), a fin de igualar las irregularidades producidas por el pisoteo del terreno. En esta labor es importante evitar la compactación del terreno.
4.6. CONTROL DE LAS MALAS HIERBAS
El control de las malas hierbas difiere según se trate de una pradera recién sembrada o de un césped ya establecido. En los céspedes establecidos se puede controlar fácilmente la mayoría de las malas hierbas aplicando herbicidas selectivos, combinado con unas medidas de labranza apropiadas. Si se utilizan en un césped nuevo, esos herbicidas pueden dañar las plántulas antes de que llegue a arraigar del todo. Por esta razón no se emplearán tales productos en las praderas recién sembradas hasta como mínimo tres meses después de la germinación.
Los céspedes son invadidos principalmente por dos tipos de malas hierbas:
• Dicotiledóneas o hierbas de hoja ancha (trébol, acedera, Bellis, verónica, senecio, cenizo, antemis, etc.). Su eliminación se realiza mediante la aplicación de herbicidas selectivos o de productos antigerminativos de preemergencia como el ioxynil, utilizándolo sólo en las formulaciones recomendadas y hasta que la hierba no haya desarrollado al menos dos hojas. Las mezclas de ioxynil y mecoprop solo deberán emplearse en praderas ya establecidas. Antes de la siembra conviene tratarlas dejando el suelo en barbecho. Se puede realizar una escarda manual cuando la superficie del suelo es firme y no está blanda ni húmeda. Una labranza profunda garantiza la eliminación de raíces o los rizomas de las especies de hoja ancha que hayan penetrado en profundidad.
• Monocotiledóneas o hierbas de hoja estrecha. Son las gramíneas perennes tales como el jopillo (Dactylis glomerata), el heno blanco (Holcus lanatus) y la espiguilla (Poa annua). Su eliminación se realiza por escarda manual arrancándolas, utilizando una de las manos para sujetar la planta y la otra para apretar la tierra a su alrededor y que se mantenga firme. Antes de la siembra es aconsejable realizar un buen barbecho del terreno.
5. ABONADO
Dependiendo del tipo de césped, las necesidades nutritivas varían en equilibrio y en cantidad. Siempre deberá plantearse un abonado equilibrado, que considere los tres macronutrientes básicos (nitrógeno, fósforo y potasio), elementos secundarios (magnesio) y micronutrientes (hierro, cinc, manganeso, etc.).
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